¡Felices 80 jóvenes años, OFBA!
- lauraragucci
- 15 mar
- 4 Min. de lectura
La OFBA, Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, fue creada el 21 de mayo de 1946 como Orquesta Sinfónica del Teatro Municipal. Fue la primera orquesta oficial de la ciudad de Buenos Aires y es una de las agrupaciones más prestigiosa de Latinoamérica. Durante sus 80 años de labor ininterrumpida ha recibido incontables premios, entre ellos dos Konex, uno en 1989 y otro en 2016, por su destacado papel en la difusión de la música clásica sinfónica.

La ciudad de Buenos Aires siempre tuvo un interés por la música. Ya en 1822 se creó la Sociedad Filarmónica de Buenos Aires, que buscaba organizar la actividad musical y educar tanto a cantantes como a instrumentistas. Por esos años, a menudo se hacía necesario contratar músicos extranjeros para tocar en las tertulias, encuentros de la alta sociedad porteña, a falta de músicos locales.
A esta institución fundante se sumaron, al año siguiente, la Academia y la Escuela de Música. La cultura musical, contrariamente a lo que se suele pensar, no era un lujo exclusivo de la clase privilegiada. Los teatros, tanto el Coliseo Provisional, que algunos conocían como Casa de Comedias y el Colón, recientemente inaugurado, contaban con pisos superiores que albergaban a gente de todas las capas sociales. Incluso las niñas de familias principales visitaban ocasionalmente la cazuela o el paraíso, cuando no querían vestirse con la formalidad que requería un palco.
Pasaron 100 años antes de que se crearan orquestas estables. La más notable fue sin duda la Orquesta Estable del Teatro Colón, fundada en 1925, que estaba dedicada principalmente a los repertorios operísticos. Entre las orquestas de radio, la Orquesta Sinfónica Juvenil de Radio Nacional, creada en 1945 por el compositor y director argentino Luis Gianneo, fue la principal precursora de la Orquesta Sinfónica de Buenos Aires. Esta orquesta de radio se constituyó como un espacio de formación privilegiado para la formación de músicos de alto nivel. Hoy perdura bajo el nombre de Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional "Libertador San Martín".
Al año siguiente se funda la que sería primero orquesta del Teatro San Martín y luego se transformaría en la Filarmónica de Buenos Aires con sede en el Teatro Colón. Su primer concierto se ofreció al año siguiente bajo la batuta del experimentado maestro Lamberto Baldi, compositor y docente, que venía de dirigir la Orquesta Sinfónica del SODRE en Montevideo. Desde entonces la Filarmónica de Buenos Aires no ha dejado de asombrarnos por su calidad y repertorio.
La OFBA fue dirigida por batutas célebres, como la de Sir Thomas Beecham, Wilhelm Furtwängler, Aaron Copland, Franz-Paul Decker y Zubin Mehta entre otros. Realizó extensas giras por Europa en los noventa, presentándose en prestigiosos escenarios como la Tonhalle Grosser Saal de Zürich, la Grosser Konzerthaussaal de Viena, el Concertgebouw de Amsterdam y el Théatre des Champs Elyseées de París. Con la OFBA actuaron figuras de renombre internacional, como los pianistas Martha Argerich y Daniel Barenboim, los violinistas Itzhak Perlman y Pinchas Zukerman, los tenores Luciano Pavarotti y Plácido Domingo, las mezzosopranos Guadalupe Barrientos y Federica von Stade y el viruoso chelista Mstislav Rostropóvich.

Para festejar el 80| aniversario, la Filarmónica de Buenos Aires ofrecerá durante 2026 19 conciertos de abono en el Teatro Colón y 8 conciertos extraordinarios, 4 de ellos gratuitos y fuera de sede, para alcanzar a un público más amplio. El primero de ellos fue el sábado 14 en el parque que rodea al Planetario de la Ciudad de Buenos Aires. Ya desde antes de la caída del sol una multitud de gente de todas las edades comenzó a instalarse delante del escenario, que se había montado el dia anterior. Algunos con lonitas, otros con reposeras, todos iban ordenándose y aguardaban pacientemente que llegara el momento del concierto. Pronto el predio estuvo repleto y la gente comenzó a sentarse alrededor del lago y en el pasillo y las explanadas que rodean el edificio. Gracias a las dos enormen pantallas, aún los que estaban lejos podían ver con detalle a los músicos.

Mariano Chiacchiarini empuñó puntualmente la batuta a las 20.30 horas y ya no la dejó por 80 minutos. El repertorio no pudo ser más variado. El concierto inició con la obertura de la ópera "El barbero de Sevilla" de Rossini y siguió con el Vals de las flores del ballet "El Cascanueces" de Tchaikovski. Ambas piezas muy festivas y con mucho ritmo, que fueron muy bien recibidas por el público. La obertura de Coriolano, de Beethoven no tuvo tanta suerte. Su carácter intimista resultó una elección desafortunada para un espacio tan grande y abierto. La Danza Eslava Nro 8 de Dvorak, ejecutada a continuación, sonó magníficamente y devolvió la atención de todos los espectadores al escenario. El arreglo de José Carli de Adios Nonino de Piazzolla resultó desconcertante por sus disonancias, pero la dos piezas siguientes: Decarísimo y Fuga y misterio, también de Piazzolla, fueron un verdadero deleite. Cerró el concierto la Suite de Estancia de Ginastera.
En conjunto puede decirse que la Filarmónica sonó muy bien, que el público fue respetuoso y disfrutó del espectáculo. A pesar del movimiento contínuo de gente no hubo incidentes y, si bien había vendedores ambulantes, fueron muy respetuosos y vocearon sus productos sólo en las pausas. Resulta grato ver cómo, 80 años después, la Filarmónica sigue despertando el interés de grandes y chicos.



Comentarios